domingo, 4 de mayo de 2008

Elegía optimista

Siguiendo la estela de MondoBrutto en su artículo sobre la movida madrileña (número otoño de 207) pero políticamente aplicado. Decía algo así como que hay momentos en la vida/historia de una civilización, Estado, entidad cultural, urbe, grupo de gente, persona, generación, o cualquier división del ser humano que se les ocurra, en el que da miedo realizar cualquier actividad o decir cuaquier gilipollés por miedo al ruido que producirá y al qué dirán.
Creo que estamos en ese momento, siento muchísimas personas cabreadas pero que han pasado ya por la etapa de quejarse y están meditando si vale la pena hacer algo.
Estoy seguro que no cambiaremos el mundo pero podemos cambiarnos nosotros mismos, en un momento en el que el proceso puede ser colectivo pues abro mi ventana y veo una ciudad abonada y arada para crecer como queramos. Aprovechando los primeros
restos de esta civilización occidental y judío-cristiana.
Saludos, Julio

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